Ocultos en las paredes

Adoro mi trabajo como guía de turismo.

Como Licenciada en Historia del Arte, mis profesores y profesoras de la Universidad de Extremadura me enseñaron a indagar en lo que parecía obvio.

Por ejemplo: Un bodegón no es simplemente un bodegón, puede ser una representación de la sociedad opulenta del momento en cuyas cocinas se transmiten los saberes de la época, así sin meternos en profundidad. Pero también pueden estar representadas las clases sociales; leer entre líneas un periodo de guerra; conocer la conquista de un nuevo mundo gracias a la aparición de un nuevo ingrediente…

Por éso, cuando hago mis visitas guiadas por nuestra ciudad monumental, no estoy viendo piedra sobre piedra, estoy leyendo parte de la Historia de la Humanidad.

Y de repente en un sillar, descubro una inscripción no documentada que a simple vista parece el paso del tiempo sobre el granito o, como en la imagen que os presento hoy, se aparece ante mis ojos una ilusión. ¿Será de verdad?. Uhmmm- Atino a hacerle una foto. -Parece de verdad, sí!

Irremediablemente la siguiente pregunta es…¿Será animal?. O ¿quizás el respeto que creíamos se tenía por los difuntos en algún momento sufrió un cambio repentino y terminó por no importar tanto el descanso eterno de los feligreses menos pudientes?.

Una ciudad monumental Patrimonio de la Humanidad que propone a los turistas visitar un callejón frío y sucio como si fuese uno de los mejores atractivos turísticos de la ciudad, no puede ir por una buena linea de difusión y promoción. Pero parece que los millones de años de Historia que se pueden interpretar no son nada ante un callejón lleno de huesos.

Para sumar a esos huesos del Callejón de don Álvaro, (llamado así en memoria de don Álvaro de Cavestrany, promotor e inductor, junto a otros como el arquitecto González Valcárcel, de grandes obras en Cáceres, como la plaza de San Jorge. Marido de doña María Dolores de Carvajal, la del callejón de doña Lola, junto al Parador), comparto estas fotos de dos nuevos descubrimientos de huesos, aportación personal para alimentar la leyenda de los huesos en las paredes, [llegados allí desde los antiguos cementerios de la villa] (según se puede leer en algunos blogs de estudiosos de la ciudad), y que no me parece ni bien ni mal esta hipótesis/invención porque me produce gran satisfacción saber que aún existe credulidad en la gente.

Y para muestra, un nuevo vestigio en otra pared, en otro lugar.

¿Dónde estarán?. ¿Os apetece jugar?

No está tan alto como crees. Lo puedes ver junto a la parra que sobresale del muro.
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